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lunes, 7 de octubre de 2013

Visita de Martín Faunes Amigo

El día viernes 04 de octubre recibimos la visita de quien fuera nuestro alumno, el señor Martín Faunes Amigo, que se encontraba en la ciudad de La Serena para presentarse en el Seminario Internacional sobre Memoria Histórica como Condición de Futuro, organizado por las áreas de Filosofía, Sociología y la carrera de Educación Parvularia de la Universidad de La Serena. Allí, el señor Faunes  expuso Una mirada a la memoria histórica, dentro del panel titulado Desde las historias de Genocidio hacia una Pedagogía anamnética y esperanzadora.

Tras su presentación y gracias a las gestiones de nuestra Vicerrectora, sra. Oriana Mondaca Rivera, el señor Faunes volvió a su Liceo y recorrió nuestro Museo de Patrimonio Histórico. Además de compartir con nosotros varias reflexiones y anécdotas de sus años de estudiante —donde recordó por ejemplo al profesor  Alfonso Calderón—, obsequió para nuestro Museo cuatro libros de su autoría y/o edición:

jueves, 30 de mayo de 2013

Víctor Domingo Silva

Víctor Domingo Silva
Imagen tomada de Memoria Chilena.

Poeta, novelista, cuentista, dramaturgo y periodista, Víctor Domingo Silva nació el 12 de mayo de 1882 en Tongoy. En 1901 arribó a Valparaíso, ciudad en la que permaneció por espacio de 15 años. El Puerto, por esa época, bullía de actividades culturales atrayendo a muchos artistas e intelectuales de otras provincias. Víctor Domingo Silva participó activamente en las tertulias de la época junto a Carlos Pezoa Véliz, Augusto D'Halmar, Daniel de la Vega, Ernesto Montenegro, Zoilo Escobar y Gustavo Silva Endeiza, entre otros. Junto a otros escritores fundó el Ateneo de la Juventud de Valparaíso, la Universidad Popular y se desempeñó como periodista de El Mercurio de Valparaíso, en donde escribía con el seudónimo de Cristóbal de Zárate. Además trabajó como periodista en varios diarios de la época como La Provincia de Curicó, del que además fue fundador, El Tarapacá y La Nación, entre otros.

jueves, 25 de abril de 2013

Recuerdo de Alfonso Calderón por Jilberto Molina




DON ALFONSO.

A las 10 de la mañana del 11 de agosto de 2009, con Fernando Arriagada, Peté, Alfredo Apey y Andrés Nazer estuvimos presente en la casa central de la Universidad Diego Portales rindiendo con nuestra silenciosa presencia un homenaje de afecto y reconocimiento a don Alfonso; Ricardo, Marcelo, Galvarino y otros liceanos estuvieron antes o después; asistíamos al velorio de nuestro exprofesor de Castellano y posteriormente gran amigo, don Alfonso Calderón Squadritto en la década del cincuenta, en nuestro amado LICEO DE HOMBRES DE LA SERENA; él, con gentileza nos distinguió con su cara amistad. 

No escribiré sobre su trayectoria. Ya se ha escrito sobre ella. Éstos, más bien son recuerdos personales. 

Alfonso Calderón Squadritto

Alfonso Calderón Squadritto.
Imagen tomada del blog Animal Cautivo.

Alfonso Sergio Calderón Squadritto (San Fernando, 21 de noviembre de 1930 – Santiago, 8 de agosto de 2009) fue un poeta, novelista, ensayista y crítico, Premio Nacional de Literatura de Chile en 1998.

Realizó sus estudios en los liceos de Los Ángeles, de Temuco y en el Internado Nacional Barros Arana, y se diplomó en el Instituto Pedagógico de laUniversidad de Chile en 1952.

Después de desempeñarse como profesor de castellano en el Liceo de Hombres de La Serena (1952-1964), regresó a Santiago para enseñar en el Instituto de Literatura Chilena de la Universidad de Chile; fue también profesor de redacción en la Escuela de Periodismo de esa universidad, director de la Escuela de Periodismo de la Católica, profesor de expresión escrita en la Andrés Bello; de literatura en la Academia Diplomática del mismo nombre y de redacción en la Chile y en la Miguel de Cervantes.

lunes, 22 de abril de 2013

Colección Literaria Julio Vicuña Cifuentes (1865-1936)

Por Raúl Silva Castro

La historia de la literatura es muerte y resurrección. Llena está de nombres que comenzaron a vivir la vida del arte sólo una vez que sus poseedores abandonaron el mundo, y de otros, halagados un día por la fama más estentorea, sobre los cuales sólo la linterna del investigador proyecta de cuando en cuando una luz esquiva y de soslayo. Y llena está, sobre todo, de poetas a los cuales sus contemporáneos quisieron y admiraron, pero no tanto como habría de admirarlos la posteridad.

Don Julio Vicuña Cifuentes, el poeta chileno, pertenece al primero de estos últimos. Su obra es breve -por lo menos en el terreno poético-, pero de excelente calidad. Los hombres que le vieron producir le aplaudieron, sin duda, y para su obra mostraron una acogida placentera, cuando no entusiasta. Bastó que muriera, empero, para que comenzaran a revelársenos algunos caracteres ocultos yo no suficientemente estimados de sus versos. Hoy, al cabo de pocos años de su fallecimiento, le admiramos con encendido entusiasmo y no vacilamos en ponerle como uno de los líricos chilenos más representativos de todos los tiempos.

Una hora con Julio Vicuña Cifuentes

Julio Vicuña Cifuentes
Imagen tomada de Memoria Chilena

Crítica aparecida en El Mercurio el día 16 de enero 1927.

Un nuevo libro de don Julio Vicuña Cifuentes es un acontecimiento literario que no puede pasar inadvertido. El poeta de “La cosecha de otoño”, el folklorista, el historiador, el tratadista, ha enriquecido la lista de sus obras con un nuevo volumen en que se leen sus discursos académicos y de circunstancias. “He dicho” se titula este libro elegantemente editado por Nascimento, y su título no obedece solo al propósito de señalar en forma breve y gráfica su contenido. Envuelve también la intención que anima al autor de no pronunciar nunca más una oración… “Soy el académico que ha pronunciado más discursos –nos dice- y también el hombre que ha servido más veces de jurado en concursos. No quiero volver a hacer un nuevo discurso ni aceptaré otra vez servir de jurado”. 

Pero estos propósitos del señor Vicuña posiblemente que [sean] frustrados. Su posición central en nuestra literatura –comprendido y respetado por los jóvenes, el señor Vicuña merece también el aplauso y la consideración de los más antiguos y venerables escritores chilenos- lo hace ser requerido por unos y otros, ya para ofrecer una fiesta intelectual, recibir un académico o miembro de Facultad, ya para decidir sobre el mérito de las composiciones enviadas a un certamen. 

domingo, 14 de abril de 2013

Ideas de Ignacio Domeyko.

Ignacio Domeyko
Imagen tomada de Wikimedia Commons

Por Ryszard Schnepf

Es particularmente difícil contestar a la pregunta de porqué existen tantas lagunas en torno a la persona de Ignacy Domeyko, hombre que dio fama al pensamiento polaco, no sólo en Chile, lugar donde desarrollo su actividad, sino también en casi toda Europa. Aunque la figura de Domeyko estaba unida, sobre todo, a la actividad científica y social de Chile, también fue relacionada indisolublemente con una serie de grandes acontecimientos pasados de Polonia. Con todo, resulta vano buscar una biografía histórica en el sentido estricto de la palabra. La observación anterior, se hace más patente por existir una gran herencia de Domeyko en forma de amplio material de carácter memorial, numerosa correspondencia a sus amigos, y una serie de artículos y trabajos en los campos de: mineralogía, geología, botánica, física, química, metalurgia, paleontología y geografía.

Toda esta obra, aunque de gran valor para cada historiador (no sólo para el que se ocupa de Domeyko) no ha llegado a ser totalmente aprovechada.

sábado, 30 de marzo de 2013

Personalidades que pasaron por nuestras aulas

Alumnos 

Dentro del grupo de alumnos, se destacan, entre muchos otros:
  • Gabriel González Videla, Presidente de Chile, desde 1946 a 1952.
  • Jerónimo Méndez Arancibia,  médico cirujano, Ministro del Interior del Presidente Pedro Aguirre Cerda, Vicepresidente de Chile (1941  -1942)
  • Bartolomé Blanche Espejo, Presidente provisional de Chile en 1932.
  • Francisco Bascuñán Guerrero, Gobernador de Ovalle en 1847 e Intendente de Arauco en 1852.
  • Pedro Pablo Muñoz, promotor de la Revolución de 1851 y participante de la Revolución de 1859.
  • Isauro Torres Cereceda, médico cirujano, diputado y senador.
  • Pedro Regalado Segundo Videla Órdenes, Cirujano de la Covadonga, muerto el 21 de mayo de 1879.
  • Francisco Machuca y Marín, militar, combatiente de la Guerra del Pacífico, primer corresponsal de Guerra chileno.

Fernando Binvignat Marín

Fernando Binvignat Marín.
Imagen tomada de Sicpoesíachilena.cl

Fernando Binvignat Marín (Coquimbo, Chile, 6 de junio de 1903 - 8 de febrero de 1977) fue un profesor de castellano y poeta chileno, reconocido con el Premio Regional de Literatura en 1975.

Nació el 6 de junio de 1903 en el sector denominado La Cantera en Coquimbo. Hijo de Enrique Binvignat Gibson y Rosa Elvira Marín García. Sus primeros estudios los realizó en el colegio San Antonio y posteriormente ingresó al Liceo de Hombres Gregorio Cordovez de La Serena, en donde posteriormente se desempeñaría como profesor de castellano y filosofía. Además, trabajó como profesor en otros establecimientos educacionales de La Serena y Coquimbo: el Liceo Gregorio Cordovez, la Escuela de Minas de La Serena, el Liceo Nocturno de Coquimbo, el Instituto Superior de Comercio de Coquimbo (realizando el curso "Técnica de la Expresión") y el Liceo Coeducacional Diego Portales.

José Joaquín Vallejo


José Joaquín Vallejo Borkoski, más conocido por su seudónimo Jotabeche (19 de agosto de 1811,Copiapó - 27 de septiembre de 1858, Totoralillo, Copiapó), fue escritor, periodista y político chileno, primer exponente destacado del costumbrismo en Chile. Sus artículos y cuadros de costumbres publicados por la prensa, se hicieron muy populares entre los lectores chilenos, siendo ampliamente celebrado por su humor escéptico y la capacidad de penetración en los temas sociales y situaciones cotidianas de su tiempo. Registró, como testigo de primera línea, el frenesí minero de Copiapó tras el descubrimiento del gran yacimiento de plata de Chañarcillo. Su estilo fue comparado con el del español Mariano José de Larra, a quien Vallejo admiraba abiertamente y leía a diario. Fue diputado por Vallenar (1849-1852) y Cauquenes (1852-1855).

Fue hijo de Ramón Vallejo y Guerra, un artesano platero, y de Petronila Borkoski Pérez, una descendiente de aventureros polacos que se habían involucrado en la explotación de cobre a finales de la Colonia. El padre a duras penas podía mantener a su numerosa familia con los pocos pedidos que recibía en la modesta villa de Copiapó.

La familia Vallejo, abandonó la ciudad tras el terremoto que asoló a la zona en 1819. Entonces emigraron a La Serena, donde se establecieron en casa de un tío, Juan José Espejo. Allí, José Joaquín comenzó a seguir estudios formales; primero en una escuela de franciscanos y, luego, en el Liceo de la ciudad. Al poco tiempo se transformó en alumno ayudante, consiguiendo algún escaso salario con al que ayudar a su familia. Más tarde, en 1828, Vallejo fue enviado a Santiago, donde existía el Liceo de Chile, plantel al cual contribuyó el gobierno con cuarenta y dos becas distribuidas entre diversas ciudades: la correspondiente a La Serena se concedió a Vallejo. El Liceo de Chile era regentado por el intelectual liberal español José Joaquín de Mora, quien buscaba establecer nexos entre el liberalismo y el romanticismo. En esas aulas Vallejo fue condiscípulo de otros futuros escritores, políticos y periodistas destacados de su país, como José Victorino Lastarria, y entabló duradera amistad con Manuel Antonio Tocornal y Antonio García Reyes. Todos terminarían por formar parte de la romanticista generación de 1842. Sin embargo, tras la derrota de los liberales en la Batalla de Lircay, la suerte del Liceo y si director estaba echada. Mora fue expulsado del país en febrero de 1831. Vallejos fue trasladado al Instituto Nacional, en 1832, donde estudió leyes, sin poder terminar la carrera por falta de dinero. Esto pese a que todos sus primeros años en Santiago trabajó como dependiente en una tienda.

En Santiago se acercaba la sucesión presidencial de 1841. Uno de los candidatos más sonados era Joaquín Tocornal, padre de su amigo de liceo Manuel Antonio. En apoyo a estos se integró como redactor del periódico La Guerra a la Tiranía. Allí hizo ejercicio de causticidad y virulencia, ridiculizando a Miguel de la Barra, el adalid del candidato Manuel Bulnes en la prensa.

Se transforma en Jotabeche
A fines de 1841, ya elegido Bulnes, Vallejo abandonó la capital y volvió a Copiapó, ahora convertido en una pujante ciudad por el descubrimiento del rico mineral de plata de Chañarcillo, en 1832. Desde entonces comenzó la etapa más prolífica de su creación: escribiendo sabrosos cuadros de costumbres para El Mercurio de Valparaíso y después en El Semanario.

Trataban estos artículos de la fiebre de la plata: el ambiente de las minas, las historias de riqueza instantánea, la caravana de aventureros y buscavidas que llegaban la ciudad. Entonces comenzó a firmar Jotabeche, supuestamente usando las iniciales de un vecino del pueblo, famoso por su amenidad y gracia: Juan Bautista Chaigneau.

En 1845 funda el periódico El Copiapino. En él comenzó a tratar temas relativos a la exaltación de las virtudes de la provincia y al choque entre provincianos y capitalinos. También enriqueció su repertorio con temas históricos y episodios patrióticos. Todo con un discurso que mantiene una cierta equidistancia entre la denuncia de los vicios sociales y la retórica de lo patrio.Ya entonces confesaba en cartas su admiración total por los textos del español Mariano José de Larra: "rara vez me duermo sin leer algunas de sus preciosas producciones", escribió a un amigo. Los contemporáneos también insistieron en calificarlo como el Larra chileno. El calificativo no cuestionaba su originalidad, más bien era un halago. Incluso tempranamente, en 1846, se podían encontrar en la prensa de Santiago frases como: Jotabeche es tan conocido en Chile como en España y Francia, Larra y Jouy.

En 1843 en medio la locura de la plata, se hizo elegir regidor de Copiapó. Su postura política, según sus contemporáneos era una incógnita. Pero un discurso abiertamente regionalista le permitió llegar a diputado por Vallenar y Huasco en 1849. Después repetiría la victoria por el distrito de Cauquenes, en 1852.

Vallejo se burlaba de del clima político de la capital, y no compartía los discursos ideológicos circulantes. Consideraba que los políticos de Santiago estaban aquejados de "tontedad". Aseguraba sentirse a gusto en Copiapó porque "la política tiene aquí un interés tan accesorio, tan microscópico, que ni siquiera puede considerársela como pasatiempo"

En 1850 se casó con su sobrina Zoila Vallejo en 1850. En 1851, a los 40 años, publicó el último de sus populares artículos en la prensa. En 1852 fue encargado de una infructuosa misión diplomática en Bolivia. Desde 1854 se vio aquejado de una enfermedad pulmonar, posiblemente tuberculosis. En busca de medicinas cruzó a Argentina en 1857, pero debió volver al sentirse agravado. Quien se definía a sí mismo como un "hombre del vulgo, soldado raso en nuestras filas de escritores", murió en Totoralillo, en las cercanías de Copiapó, 27 de septiembre de 1858.

Obras
El Copiapino, fundado por Jotabeche en 1845 y primer periódico publicado en la región de Atacama.

En vida del autor sólo se publicó un volumen recopilatorio de sus escritos:
- Colección de los artículos de Jotabeche publicados en el Mercurio de Valparaíso, en el Semanario de Santiago y en El Copiapino, desde abril de 1841 hasta septiembre de 1847. Imprenta Chilena, 1847.Santiago.

Póstumamente se editó una ampliación del anterior trabajo:
- Colección de los artículos de don J. Joaquín Vallejo publicados en varios periódicos bajo el seudónimo de Jotabeche: 1841-1847. Imprenta del Deber, 1878. Valparaíso.

Entre sus artículos se pueden citar:
- El provinciano renegado
- Los cangalleros
- El carnaval
- La cuaresma
- Algo sobre los tontos
- Los descubridores del mineral de Chañarcillo
- Los chismosos
- El último jefe español de Arauco
- El cuaderno eterno


José Ravest y Bonilla, ex alumno del Liceo Gregorio Cordovez

José Ravest y Bonilla (1823-1900) fue abogado, escritor y magistrado chileno.

Nació en La Serena, Chile en agosto de 1823. Fueron sus padres el teniente coronel de la independencia Ramón Ravest y Castillo y la señora Tadea Bonilla. Hizo sus estudios de humanidades en el Instituto Literario de La Serena y cursó ciencias naturales bajo la dirección del sabio Ignacio Domeyko. Su aprovechamiento lo colocó, desde su más corta edad, entre los primeros alumnos del colegio, y siendo muy joven, ocupó puestos de distinción en el profesorado. En 1837 se inició en la carrera del profesorado en el Liceo de La Serena, distinguiéndose como un latinista verdaderamente notable. Habiéndose trasladado a Santiago, en 1841, ingresó al Instituto Nacional, dando comienzo al estudio del derecho en la sección universitaria. En este plantel de educación se hizo acreedor al aprecio del rector Francisco de Borja Solar y mereció el nombramiento de profesor de humanidades.